El indicador del BCH subió a 56,7 puntos en septiembre, aunque la inflación y los costos mantienen riesgos para empresas.
El Índice de Confianza de la Actividad Económica (ICAE) de Honduras alcanzó 56,7 puntos en septiembre de 2026, el nivel más alto para ese mismo mes en los últimos cuatro años, según el Banco Central de Honduras (BCH). El indicador se mantuvo por noveno mes consecutivo en la zona de expansión, una señal de que los analistas consultados conservan una perspectiva favorable sobre el desempeño de la economía.
Sin embargo, el resultado no significa que el país esté creciendo un 56,7 %, ni que todos los sectores estén mejorando. El índice mide percepciones y expectativas, no el crecimiento efectivo del producto interno bruto (PIB).
Además, el optimismo convive con un desafío concreto. La inflación interanual llegó al 6,28 % en septiembre, por encima del 4,55 % registrado en el mismo mes de 2025. Para las empresas, esta presión puede traducirse en mayores costos de transporte, distribución e insumos; para los hogares, en una reducción de su capacidad de compra.
La lectura económica, por tanto, es doble: las expectativas continúan siendo favorables, pero su sostenibilidad dependerá de que la actividad real, la inversión y el consumo puedan avanzar en un entorno de precios más exigente.
SOYDATOS EXPRESS
- 56,7 puntos. Nivel del ICAE en septiembre de 2026, el más alto para ese mes en cuatro años.
- 0,3 puntos. Aumento frente a agosto, cuando el indicador se situó en 56,4 puntos.
- Nueve meses consecutivos. Tiempo que el índice permanece por encima de los 50 puntos, umbral que delimita la zona de expansión.
- 6,28 %. Inflación interanual registrada en septiembre, frente al 4,55 % del mismo mes de 2025.
- 3 % a 4 %. Rango de crecimiento económico previsto por el BCH para 2026 en su Programa Monetario, sujeto a los riesgos y a la evolución de las variables económicas.
¿Qué significa que la confianza económica alcance 56,7 puntos?
El ICAE forma parte de la Encuesta de Expectativas de Analistas Macroeconómicos del BCH. Su propósito es conocer cómo valoran los participantes la situación económica actual y qué esperan para los meses siguientes.
El umbral de referencia es de 50 puntos. Cuando el indicador supera ese nivel, se considera que las percepciones se ubican en zona de expansión; por debajo, predominan las señales de contracción.
El resultado de septiembre fue de 56,7 puntos, frente a 56,4 en agosto. La diferencia representa una mejora mensual de 0,3 puntos, no un crecimiento de 0,3 % del PIB.
Que el índice se mantenga por encima de 50 durante nueve meses consecutivos indica continuidad en las expectativas favorables. No obstante, el avance mensual fue moderado y no permite concluir, por sí solo, que se esté acelerando el crecimiento económico.
El indicador debe leerse como una señal anticipada que complementa los datos de producción, empleo, crédito, inversión y comercio exterior.
¿Qué parte del optimismo corresponde al presente y cuál al futuro?
Los resultados de septiembre muestran una composición prácticamente equilibrada. Según el BCH, el 49,9 % del resultado corresponde a la percepción sobre la actividad económica actual y el 50,1 % a las expectativas sobre la actividad futura.
Esta distribución importa porque la confianza no se explica únicamente por lo que los analistas observan en el presente. También refleja sus previsiones sobre la evolución de la economía.
La valoración de la actividad actual recoge percepciones sobre las condiciones económicas existentes. El componente futuro, por su parte, incorpora expectativas relacionadas con la inversión, la demanda, las políticas económicas y el entorno internacional.
La ligera mayor participación del componente futuro indica que las expectativas tienen un peso apenas superior en el resultado. No significa que el 50,1 % de las empresas vaya a crecer ni que ese porcentaje represente una probabilidad de expansión.
Para confirmar si el optimismo se materializa, habrá que contrastarlo con la evolución de la producción, las ventas, el crédito y la inversión privada.
¿Qué está sosteniendo la confianza de los analistas?
Entre los factores identificados por los analistas consultados figuran los esfuerzos institucionales por fortalecer el marco de políticas económicas, atraer inversión y mantener la estabilidad macroeconómica.
También mencionan el cumplimiento de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el flujo de remesas familiares, el desempeño exportador y la acumulación de reservas internacionales.
Estos factores inciden por distintas vías.
La estabilidad macroeconómica puede contribuir a reducir la incertidumbre con la que las empresas planifican inversiones, financiamiento y contratación de personal. El acceso a reservas internacionales ayuda a respaldar la capacidad del país para atender pagos externos, mientras que las remesas sostienen una parte importante del ingreso disponible de los hogares y de la demanda interna.
Las exportaciones, por su parte, generan ingresos para las empresas productoras y divisas para el país. Su impacto depende de los precios internacionales, los volúmenes vendidos y los costos de producción.
No obstante, estos elementos no benefician a todos los sectores de la misma manera. Una empresa exportadora puede verse favorecida por la demanda externa, mientras un comercio que depende del consumo interno puede enfrentar dificultades si el aumento de los precios reduce el poder adquisitivo de sus clientes.
¿Por qué el optimismo convive con una inflación de 6,28 %?
La inflación es uno de los principales factores que pueden limitar la capacidad de la economía para convertir expectativas favorables en mejores resultados empresariales y familiares.
En septiembre de 2026, la variación interanual del índice de precios al consumidor fue de 6,28 %, frente al 4,55 % registrado un año antes. El encarecimiento de los combustibles y las presiones sobre algunos productos agropecuarios contribuyeron al aumento de los precios.
El impacto se transmite a través de la cadena económica. Un incremento en los combustibles puede elevar los gastos de transporte, distribución y logística. Si los costos de producción también suben, las empresas deben decidir entre absorber parte de ese aumento, reducir sus márgenes o trasladarlo a los precios finales.
Cuando los hogares destinan más dinero a cubrir necesidades básicas y transporte, disponen de menos recursos para otros bienes y servicios. Esa situación puede limitar las ventas de determinados comercios y afectar las decisiones de inversión.
Por eso, una mejora de la confianza no elimina las presiones sobre los márgenes empresariales ni garantiza un aumento del consumo real. La evolución de los precios será decisiva para determinar cuánto de las expectativas favorables puede convertirse en crecimiento sostenido.
¿Qué crecimiento económico prevé Honduras para 2026?
El Programa Monetario 2026-2027 del BCH contempla un crecimiento real del PIB de entre 3 % y 4 % para 2026. Esa proyección sirve como referencia para interpretar el ICAE, pero no debe confundirse con el resultado definitivo del año.
La confianza económica es un indicador basado en percepciones y expectativas; el PIB mide el valor de los bienes y servicios producidos. Ambos pueden moverse en la misma dirección, pero no necesariamente al mismo ritmo.
El crecimiento también puede distribuirse de forma desigual entre sectores. La actividad exportadora, la construcción, el comercio, los servicios y la producción agroindustrial responden a factores diferentes y pueden registrar resultados distintos dentro de un mismo período.
Para evaluar el escenario económico será necesario contrastar las expectativas con los indicadores efectivos de producción, empleo, crédito, exportaciones y consumo.
¿Qué deben vigilar las empresas y los inversionistas?
El resultado del ICAE aporta una señal favorable, pero las decisiones empresariales requieren información adicional. Los siguientes indicadores ayudarán a determinar si la confianza se convierte en mejores condiciones para operar e invertir.
| Indicador | Qué permite evaluar |
|---|---|
| Inflación | Presión sobre costos, precios y poder adquisitivo |
| Crédito al sector privado | Acceso al financiamiento para inversión y capital de trabajo |
| Exportaciones | Demanda externa e ingresos de los sectores exportadores |
| Remesas familiares | Capacidad de consumo de los hogares receptores |
| Actividad económica | Evolución de la producción y los servicios |
| Reservas internacionales | Capacidad para atender obligaciones externas y respaldar la estabilidad cambiaria |
La evolución conjunta de estas variables permitirá identificar si el optimismo se mantiene respaldado por fundamentos económicos o si empieza a debilitarse ante mayores costos y una demanda más limitada.
La mirada de la directora de SOYDATOS

El dato de confianza es positivo, pero no debe leerse de manera aislada. Que los analistas mantengan una perspectiva favorable es importante para las decisiones de inversión, aunque la economía se mide finalmente por lo que produce, vende, exporta y genera en empleo e ingresos.
Me interesa especialmente el contraste con la inflación. Cuando los precios aumentan, las empresas enfrentan mayores costos y las familias necesitan más dinero para comprar lo mismo. Ese efecto puede reducir el margen de los negocios y limitar el consumo, incluso cuando las expectativas económicas continúan siendo optimistas.
La confianza puede anticipar decisiones, pero no sustituye los resultados. Por eso, habrá que seguir de cerca el crédito, las exportaciones, la producción y el comportamiento de los precios durante los próximos meses.
El reto de Honduras es convertir el optimismo en inversión, productividad y empleo, sin permitir que el aumento de los costos erosione los avances de la actividad económica.

